Mestre García Márquez: …Aureliano escapaba al alba y regresaba a la madrugada siguiente, cada vez más excitado por la comprobación de que ella no pasaba la aldaba. No había dejado de desearla un solo instante. La encontraba en los oscuros dormitorios de los pueublos vencidos, sobre todo en los más abyectos, y la materializaba en el tufo de la sangre […]