La tempestad estaba allí, moviéndose entre ellos. Sólo se veía si te fijabas mucho. Tenías que convertirte en halcón por un momento y cazar el movimiento de la servilleta, la falta de delicadeza del dedo índice de la mano derecha. Esas pequeñas cosas, que son tan pequeñas que nunca merece la pena ni fijarse. La casa estaba repleta de pequeños […]