Le hacía dibujar líneas, siempre líneas. Y el no se quejaba. Podría llevarle días repetir la misma. Pero aún así se quedaba admirándolas siempre después del colegio. No llegaron a ser palabras, se quedaron por el camino. Sus padres le necesitaban en casa, con 9 anos ya tocaba. Por eso las líneas eran rectas, y eso que allí nunca habían […]