01.10.18


Los pasillos estaban desapareciendo. Eran un animal perseguido. Por que lo diáfano era siempre más alegre. La expansión ayudaba a la distensión. Las falacias no tienen límite. El robot estaba triste en una esquina, no le apetecía trabajar. Le gustaría ser otra cosa. Algo pasa con la vida que muchas veces se quiere ser lo que no se es. A él también le pasaba. Se sentía esclavo de su propia programación. El elemento empático era leve pero suficiente para que se sintiese así. Su dueña le hacía trabajar demasiado. Nunca estaba en casa, pero cuando estaba el torbellino era imparable. Imposible seguirle el ritmo.

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