01.11.17


Para estrear novembro, un microrrelato:

La pelota de fútbol rodaba bajo nuestros pies como el mundo en manos de unos pocos. Parecía que nuestros antepasados jugaban por y con nosotros. Unos llevábamos calzado y otros no, el destino es tan desigual como que lo es ser un antónimo iluso de igual. Los niños y yo. Acompañamos sin saberlo el agua potable hasta las vidas de aquella gente. Así aprendí a sonreír, el don de fluir, en un lugar sin luz eléctrica. Llegamos con ella, como una invasión inesperada. Nosotros, latinos del otro lado del Atlántico. El yo pasó a ser sólo nosotros. Un fénix.

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