06.02.18


“Han transcurrido quince años desde aquel acontecimiento; la calma y la felicidad no han dejado de reinar bajo el techo del guardabos- que, y el huérfano cree todavía ser el amado hijo de Margarita y de Gilbert Head.

Una bella mañana de junio, un hombre de avanzada edad, vestido como un campesino acomodado y montado en un vigoroso pony, recorría el camino que conduce por el bosque de Sherwood, al bonito pueblo de Mansfeld- woohaus.

El cielo estaba limpio.

La cara de nuestro viajero se alegraba bajo la influencia de tan bello día; su pecho se dila- taba, respiraba a pleno pulmón, y con voz fuer- te y sonora lanzaba al aire el estribillo de un viejo himno sajón, un himno a la muerte de los tiranos.”

Walter Scott: Robin Hood.

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