09.08.17


Karla está fuera de control. Su cabeza da vueltas. En el parque no queda nadie, ya los padres se fueron a su casa con la felicidad a cuestas. El atardecer es frágil, o por lo menos eso le parece a ella en este momento. La mirada perdida, contempla el grafiti que se levanta inmenso en la pared que está a unos metros de sus ojos. Es una gran cara de mujer joven con una máscara de oxígeno. Verde, tiene unos tonos insultantemente verdes. Subrayando lo evidente. Ella se siente igual, no entiende nada. Desde que su amiga se fue el golpe y la rabia de transformó en melancolía. Las reuniones del grupo de 4.0 sólo sirven para que el tiempo se pare aún más. Se fijó en el sol, y se despidió de él con el brazo, como si fuese un amigo que se va a su casa con la bicicleta. El tatuaje de dragón que llevaba por todo el brazo ahora parecía absurdo, tenía más ganas de tirarse en el suelo como una cucaracha que de escupir fuego como un dragón. El orden se había acabado, ahora sólo quedaba ayudar a Eva desde la distancia.

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