09.09.18


SEMBRAD, Cristina de Arteaga

Sin saber quién recoge, sembrad,
serenos, sin prisas,
las buenas palabras, acciones, sonrisas…
que se lleven la siembra las brisas.

Con un gesto que ahuyenta el temor
abarcad la tierra,
en ella se encierra
la gran esperanza para el sembrador.
¡Abarcad la tierra!

No os importe no ver germinar
el don de la alegría;
sin melancolía
dejad al capricho del viento volar
la siembra de un día.

Las espigas dobles romperán después.
Yo abriré la mano
para echar mi grano
como una armoniosa promesa de mies
en el surco humano.

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