10.03.18


Ausencia de ruído. El dolor de los silencios. Viajes que sólo van dentro de cada persona pero se hacen invisibles para el resto. Locura sin aparente rareza. Lo normal convertido verdaderamente en algo normal. Eva se movía ágil entre la multitud, escondida en su inmensa capucha de jersey deportivo. No sabía que aquel regalo de navidad de sus abuelos se sería tan útil. Parecía una bailarina por el medio de su destino. Limpia y distante, con su propio nerviosismo circulando por dentro como una autopista. Una autopsia en el aire. Las pisadas de su revuelta en cada paso que daba, y también en los que se negaba a dar. Igual hasta más en esos incluso.

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