11.08.17


Tenía el escritorio táctil lleno de notas, de todo tipo. No le llegaban los colores para ordenar aquel caos de informaciones. La redacción se quedaba casi sin gente, ella era de las pocas locas que se pasaban del horario; y eso que no era poco lo establecido. Le parecía que aquello no se acabaría nunca. No hay soluciones para los objetivos imposibles. Algo tenía que encontrar debajo de todo aquello, sabía que su intuición no le fallaba. La adolescente estaba algo loca, pero lo que estaba haciendo era muy valiente. Una cosa no quitaba la otra. De echo, junto aquella cantidad de información absurda, estaba la sensación de admiración y respeto que ella sentía por lo que la niña acababa de hacer. Ya le gustaría a ella ser así a su edad, aunque las consecuencias que pueda tener sean delicadas. Sintió una hermandad, una sensación de orgullo como si Eva fuese su hermana. De echo se llamaban igual, puede ser por eso.

 

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