15.03.17


Segundo trabajo: la hidra de Lerna

Esta era una enorme serpiente policéfala que vivía en los pantanos de Lerna, a algunos kilómetros al sur de Argos. De acuerdo con la Teogonia, era hija de Tifón y Equidna y la había criado la propia Hera para que se enfrentara a Heracles; aunque Hesíodo no ofrece descripción alguna, regularmente se la representa policéfala en relatos posteriores y así se muestra en imágenes a partir del siglo VIII a.C. En cuanto al número de cabezas, las cifras varían desde solo unas pocas hasta tantas como cincuenta o cien. Por obvias razones de índole práctica, los artistas suelen retratarla con relativamente pocas cabezas. A menudo se decía que había sido excepcionalmente difícil de matar porque en cuanto se le cortaba una cabeza, una nueva, o más habitualmente dos, le crecía en su lugar. Hidra, que significa simplemente serpiente de agua, no es nombre propio en griego y no necesariamente tiene connotaciones monstruosas.

Tras viajar hasta Lerna en su carro en compañía de Yolao, Heracles entabló lucha con este formidable adversario, pero pronto se vio en dificultades, pues sus cabezas retoñaban con tanta rapidez como él las cortaba (o las arrancaba con su garrote). Por si esto fuera poco, Hera proporcionó un aliado a la hidra, enviando un enorme cangrejo para que mordiese a Heracles en el pie. No obstante, consiguió matar al cangrejo, aplastándolo bajo sus pies y se sintió entonces justificado para pedir la ayuda de Yolao como aliado. De modo que Yolao preparó unas teas y cada vez que Heracles cortaba una de las cabezas de la hidra, él le ayudaba cauterizando el tocón para evitar que creciese una nueva cabeza (o cabezas). Tras eliminar sus cabezas de esta manera y matarla, Heracles sumergió sus flechas en su sangre o su hiel, haciéndolas así tan venenosas a partir de aquel momento que el menor rasguño resultaría fatal. De acuerdo al menos con Apolodoro, una de sus cabezas (que aquí son nueve) era inmortal y el héroe tuvo por tanto que enterrarla bajo una pesada roca. Algunos decían que Heracles pidió la ayuda de Yolao cuando le atacaban a la vez la hidra y el cangrejo, de ahí el origen del proverbio «Ni el mismo Heracles puede luchar contra dos enemigos a la vez». En la mitología astral se dice que Hera honró al cangrejo enviándolo a los cielos para convertirse en la constelación del Cangrejo (Cáncer). 

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