15.03.18


Una noche de abril. Dos almas que no se reconocen. Una luna, partida en dos. Vuelven los recuerdos, eses que nunca se llegaron a cumplir. La cerveza en la mano, durmiendo en la tabla de cristal. Sonríe el mar. Lucha frente al mal. El equilibrio sabe que aquello es imposible, pero la belleza lo intenta igual. Con la resistencia de lo sutil. Olas que se guiñan los ojos, el viento se besa con la madrugada. Para contemplar la eternidad.

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