18.09.18


Dar palabras es ilustrar; dar ideas es entorpecer. Hay un código limitado de palabras, es infinito el afluvio (sic) de ideas. Las palabras se almacenan; las ideas se confunden con la misma carne. Claro que el enriquecer el lenguaje del niño no ha de ser menoscabo con su jugosidad. En modo alguno. Precisamente esa jugosidad del niño tan suya es la médula de la nueva técnica que propugnamos.

Antoni Benaiges, “La imprenta en la escuela”, núm.4 (julio de 1935), p.31

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