19.08.16


Te acercas y te digo nada, sólo quería que te acercases. Salgo de casa con un abrigo inmenso, con la delicadeza de un animal que se olvidó sus garras en casa. Ya no le hacen falta. Se dejó la densidad en la puerta. Cierras con llave. Ya no quedan llaves en el llavero porque todos los animales se las llevaron. Estaban aullando y no quisieron venir. Otros se quedaron cada uno en donde decidió que estaba más cómodo. No voy a desvelar sus lugares preferidos por si alguno se siente incómodo por ver revelado este importantísimo dato. No soy yo de meterme en la vida privada de los animales. Y menos si son amigos míos. Hay que respetar. Además dejaron los libros colocados todos en su sitio, cosa que no pasa con muchos humanos. Nos pensamos que la elegancia es sólo cosa nuestra, y no es cierto. La próxima vez que hagamos una fiesta en casa os mando una foto, veréis que originales somos y que bien queda el jardín así.

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