25.11.17


Estaba en un momento posesivo. La llamaban loca por amar por encima de cualquier otra cosa. Incluso soportaba unos cuernos. Abandonó su casa en Río de Janeiro para irse a vivir con ella. ELLA. Una vez me dijo, en un bar de Santiago de Compostela que podía tener relaciones tanto con hombres como con mujeres, pero las que le hacían perder la cabeza eran las mujeres. Así se tuvo que volver a encontrar, volver a renacer para que su capacidad inmensa de volar volviese a su lugar. Una vez más. La Vero es mucha Vero, puede con esto y mucho más.

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