Leer libros en la juventud es como mirar a la luna por una rendija;
leer libros en la edad madura es como mirar la luna desde el patio,
y leer libros en la ancianidad es como mirar a la luna desde una terraza abierta.
Esto se debe a que la profundidad de los beneficios de la lectura varía en proporción con la profundidad de la experiencia de cada uno.
(Chan Chao: Dulces sombras soñadas)