28.08.17


¿Ha pensado alguien que es afortunado nacer?

Me apresuro a informarle que no es menos afortunado morir, y sé lo que digo.

Muero con los que mueren y nazco con el recién nacido que acaban de lavar,

Y mi sombrero y mis zapatos no son mis límites,

Y examino objetos diversos, no hay dos que sean iguales, todos son buenos.

Buena la tierra y buenas las estrellas y bueno cuanto les pertenece.

No soy la tierra ni lo que pertenece a la tierra,

Soy el consorte y camarada de las personas no menos inmortales y no menos insondables que yo,

(No saben lo inmortales que son, pero yo lo sé).

Cada especie para lo suyo, y para mí la mía, varón y mujer,

Para mí, quienes han sido muchachos y aman a las mujeres,

Para mí, el hombre que tiene orgullo y sabe lo que duele no ser querido,

Para mí, la novia y la solterona, para mí, la madre y la madre de madres,

Para mí, los labios que han sonreído, los ojos que han derramado lágrimas,

Para mí, los niños y los engendradores de niños.

¡Desnúdate! No eres culpable ante mí, ni usado ni inservible,

Veo a través de la seda y el percal, aunque no lo quieras,

Y soy cabal, tenaz, codicioso, incansable, y no podrás librarte de mí.

Walt Whitman.

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