30.10.17


Hay magias que no son capaces de descubrir las palabras. Ellas son incentivo, son la motivación, el trampolín de la poesía. Pero no pueden serlo todo, son incapaces. Es como bailar en soledad, puedes disfrutar, pero no sentirte parte del mundo. La sensación de libertad puede ser individual, seguramente, pero la compañía le puede dar sentido a todo. Y esto es otra historia. De echo esto son todas las historias. No hay narración sin vínculo, igual que no hay verdad sin mentira. Somos gente contradictoria porque siempre buscamos el equilibrio, ese imposible que a veces y con mucha dedicación se puede rozar. Y en ese roce está la chispa, la llama que inicia y termina todo. La vela del pensar que se abraza con el amar. Y allí vivimos, en el movimiento que quiere quietud para ser más él mismo, siempre chocándose con lo frágil real. El ciclo cíclico del deseo, la espera que sabe de la inmensidad. El detalle que refleja todo.

 

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